miércoles, 9 de enero de 2013

Sentencia caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica sobre "fecundación in vitro" de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

El 28 de noviembre de 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) resolvió el caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica, en la que interpretó, entre otras cosas, el artículo 4.1 de la Convención Americana Sobre de Derechos Humanos y determinó el alcance de la protección del derecho a la vida del no nacido, diferenciando entre "fecundación" (unión de gametos masculino y femenino) y "concepción" (implantación del óvulo fecundado en el endometrio de una mujer).

El resumen oficial de la sentencia, formulado por la propia CorteIDH puede consultarse haciendo click en el siguiente vínculo en el sitio web de la corte:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/resumen_257_esp.pdf

El texto completo de la sentencia puede consultarse haciendo click en el siguiente vínculo:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_257_esp.pdf

El voto concurrente del Juez Diego García-Sayán está (formato Word) en el vínculo:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/votos/vsc_sayan_257_esp.doc

Debe considerarse de indispensable lectura el VOTO DISIDENTE del Juez Eduardo Vio Grossi (de Chile), que puede consultarse (formato Word) en el vínculo:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/votos/vsc_vio_257_esp.doc

Son de particular interés los párrafos 185 y 189 de la sentencia:

"185. Por otra parte, respecto a la controversia de cuándo empieza la vida humana, la Corte considera que se trata de una cuestión valorada de diversas formas desde una perspectiva biológica, médica, ética, moral, filosófica y religiosa, y coincide con tribunales internacionales y nacionales, en el sentido que no existe una definición consensuada sobre el inicio de la vida. Sin embargo, para la Corte es claro que hay concepciones que ven en los óvulos fecundados una vida humana plena. Algunos de estos planteamientos pueden ser asociados a concepciones que le confieren ciertos atributos metafísicos a los embriones. Estas concepciones no pueden justificar que se otorgue prevalencia a cierto tipo de literatura científica al momento de interpretar el alcance del derecho a la vida consagrado en la Convención Americana, pues ello implicaría imponer un tipo de creencias específicas a otras personas que no las comparten."

Aquí se incurre en una contradicción trascendente: La CorteIDH considera que no debe imponerse un tipo de creencia específica a personas que no las comparten y, por ello, descalifica la opinión de que el óvulo fecundado es una vida humana plena; sin embargo, al hacerlo y tomar la decisión de basar su sentencia en la idea de que el óvulo fecundado (que también identifica con "embrión" en otra parte de la sentencia) NO es una vida human que merezca protección como persona humana, está precisamente imponiendo esa creencia específica a las personas que no la comparten (por eso debe estimarse muy atinado el voto disidente del Juez Eduardo Vio Grossi, al considerar que, en ese aspecto, la CorteIDH se extralimitó).

"189. Teniendo en cuenta lo anterior, el Tribunal entiende el término “concepción” desde el momento en que ocurre la implantación, razón por la cual considera que antes de este evento no procede aplicar el artículo 4 de la Convención Americana. Asimismo, la expresión "en general" permite inferir excepciones a una regla, pero la interpretación según el sentido corriente no permite precisar el alcance de dichas excepciones."

Éste párrafo contiene, en resumen, la decisión fundamental de la sentencia respecto al momento en que empieza la protección al derecho a la vida conforme al artículo 4 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos y, si bien es cierto que la CorteIDH consideró que el embrión no implantado (óvulo fecundado que no se ha fijado en el endometrio femenino) no puede tener protección con base en el precepto convencional citado, DEBE CONSIDERARSE JURISPRUDENCIA OBLIGATORIA DE LA CorteIDH QUE LA APLICACIÓN DEL ARTÍCULO 4 DE LA CONVENCIÓN AMERICANA COMIENZA CON LA CONCEPCIÓN, que la propia sentencia identifica con el momento en que se implanta el óvulo en el endometrio femenino.

En consecuencia, el criterio de la CorteIDH debe entenderse en el sentido de que, respecto de los óvulos fecundados in vitro no puede invocarse el artículo 4 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos, pero también debe concluirse que ESE PRECEPTO SÍ PROTEGE LA VIDA HUMANA DESDE EL MOMENTO DE LA IMPLANTACIÓN DEL ÓVULO (CONCEPCIÓN).

Lo anterior es independiente del alcance que tenga la expresión "en general" usada en el punto 4.1 de la citada convención y de la que, en la propia sentencia, se determina que no puede fijarse su alcance específico.


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